jueves, 22 de mayo de 2008

Tienen empleo pero pierden la salud

Guadalupe Cruz Jaimes
CIMAC (Rebelión )


La salud física y emocional de las trabajadoras de la maquila en el norte de México se deteriora por el estrés que provocan las largas jornadas laborales, la estrecha supervisión y los acelerados ritmos de trabajo.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística Geografía o Informática (INEGI 2004), tres cuartas partes de las 2 mil 811 empresas maquiladoras que había en el país se localizaban en los estados fronterizos del norte de México: Baja California, Chihuahua, Tamaulipas, Coahuila, Sonora y Nuevo León y las principales ramas a las que se dedicaban eran la electrónica y automotriz.

En esas empresas de la industria maquiladora laboraban, para 2006, 2.8 millones de mujeres asalariadas, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo correspondiente a ese año.

Esas mujeres tienen empleo, pero el costo para su salud es alto, indican especialistas, como Leonor Cedillo Becerril, consultora e investigadora de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), experta en temas de salud laboral y ambiental. Ella reporta que en las maquiladoras de la frontera norte del país más del 38 por ciento de las trabajadoras manifestaron dolor en la espalda alta, 30 por ciento en la espalda baja, 26 por ciento en nuca y hombro, 18 en manos y muñecas. Y en aquellas que además de trabajar en la manufactura se dedican a labores domésticas, la cifra de dolientes es mayor.

La causa, indica, es que el llamado 'trabajo en línea' tiene tiempos cortos, por lo cual están muy expuestas a desarrollar lesiones músculo-esqueléticas. También genera estrés, porque tienen muy poca autonomía y escasa o nula posibilidad de decidir.

La exigencia laboral

Es el caso de la coahuilense Martha Rodríguez, de 48 años de edad, trabajadora de la maquila, quien laboró 18 en una fábrica de Grupo Persa. 'Por el trabajo repetitivo que hice durante años me enfermé de mi brazo derecho y hasta ahorita sigo mal, me salió un quiste que hizo que se derramara un líquido, y desde hace cuatro años estoy en tratamiento', relata.

A condiciones similares están expuestas miles de mujeres en la entidad donde vive Martha, pues tan solo en Torreón, se encuentra el 8 por ciento del total de maquiladoras del país y ahí trabajan 15 mil 863 obreras y obreros, de los cuales la mayoría son mujeres.

En Persa 'había mucha presión por la productividad y más por el hecho de ser inspectora, porque revisaba que el trabajo de todas estuviera bien', comenta Martha. 'Me estresaba por las exigencias de producción, teníamos que entregar mil 700 unidades al mes'.

Las horas extras son una obligación, dice. Llegas a trabajar hasta 14 horas, 'si piden ir los sábados hay que ir. Si eres del turno matutino te quedas 2 horas más, pero si te toca en la tarde entras a las 4 y sales hasta las 6 de la mañana. Así trabajaba con cansancio y dolor de cabeza'.

En 2007, Martha fue despedida porque la empresa se declaró en quiebra, pero afirma que no tenía caso pedir lo que por ley le correspondía pues en la Junta de Conciliación y Arbitraje estatal 'le dan la razón a la empresa'.

En Ciudad Juárez, Chihuahua, las trabajadoras de la maquila también ven violentados sus derechos humanos y laborales, denuncia Alicia Aguirre, quien trabaja para esta industria en esa entidad desde hace 4 años.

De acuerdo con el INEGI, Chihuahua es el segundo estado con mayor número de maquiladoras, en él operan el 24 por ciento del total de las que hay en territorio mexicano y donde laboran 236 mil obreras y obreros.

Alicia es empleada en Capsony, donde el 80 por ciento son mujeres, y 'la mayoría ha visto afectada su salud por la presión y las condiciones en las que trabajamos', afirma. 'Tenemos permiso de ir al baño sólo dos veces durante la jornada, a las 6 y a las 9 de la noche. No es justo que pongan horarios para una necesidad'.

Durante su jornada laboral Alicia permanece sentada casi nueve horas y se levanta sólo para comer, lo que ocasionó que retenga líquidos. Además, para trabajar 'necesitamos guantes y máscaras para soldar, pero son muy grandes; mejor nos los quitamos porque nos están exigiendo la producción y así no se puede trabajar', señala.

A eso se suma la presión, dice Alicia, 'los jefes presionan a uno, se paran junto a ti, y nada más están viendo lo que una hace, hay mucha presión'. Por eso una se estresa mucho, explica, porque tiene mucho quehacer y problemas en casa, y todavía llega uno al trabajo y se presiona más, por eso se enferma uno de los nervios, del estómago, de las vías urinarias'.

Estres laboral

'El estrés es un estado que se caracteriza por altos niveles de excitación y de angustia, con la frecuente sensación de no poder hacer frente a la situación', explica la Comisión Europea.

Para Leonor Cedillo Becerril, especialista en temas de salud laboral y ambiental, los riesgos para la salud a causa del estrés son: enfermedades cardiacas, gastrointestinales, músculo-esqueléticas, ansiedad y depresión.

En entrevista, Cedillo Becerril informa que 'los 'tiempos cortos de tarea' en la maquila implican movimiento repetitivo y el ritmo de trabajo es muy exigente. Tanto, que ni siquiera las máquinas están preparadas para realizarlo al tiempo que se les pide'.

La elevada carga de trabajo aumenta hasta 7 veces las probabilidades de sufrir agotamiento emocional. El tiempo de exposición y el bajo control que las empleadas tienen sobre su labor sube dos veces el riesgo de mortalidad cardiovascular y los problemas músculo-esqueléticos, refiere.

El estrés que padecen las trabajadoras de la maquila se da a consecuencia de las condiciones psicosociales en las que trabajan, caracterizadas por 'estrecha supervisión y rigidez en el trato de los superiores hacia ellas', afirma.

El estrés puede causar 'graves daños a la salud, problemas cardiovasculares, hipertensión arterial, diabetes y potencializa el desarrollo de las lesiones de esfuerzo repetitivo, principalmente en las manos', advierte.

Pero debido a la falta de oportunidades y pese a las injusticias que se cometen en la maquila, las trabajadoras de esa industria en la frontera norte hacen lo posible por cuidar su empleo, ya que es 'única manera de subsistir'.

jueves, 8 de mayo de 2008

Derecha vs Izquierda; enfoque en el zapatismo

EL PAÍS, Jueves 8 marzo 2001Nueve inexactitudes sobre la cuestión indígena

ENRIQUE KRAUZE

1.- La nación mexicana tiene una deuda de 500 años con sus indígenas.La deuda existe, sin duda, y es enorme, pero también es justo ponderarla en términos comparativos con la historia de las dos Américas, la latina y la sajona. En el Perú los indios y los blancos han vivido por siglos apartados unos de otros; los primeros, en la sierra; los segundos, en la costa. Los divide un muro de resentimiento, recelo y odio que no pocas veces estalló en feroces rebeliones milenaristas. En otros países del Sur se aplicó a los indios, casi en su totalidad, la 'solución final': el exterminio. En Estados Unidos se estableció un vergonzoso y humillante apartheid. El cuadro en México fue algo distinto. Aquí, España no se guió por la doctrina de la 'servidumbre natural' de Ginés de Sepúlveda, sino -al menos en parte- por las ideas de Fray Bartolomé de las Casas y los misioneros franciscanos, agustinos, dominicos y jesuitas que llevaron a cabo la conquista espiritual. En Nueva España, a partir del siglo XVII, las Leyes de Indias ofrecieron un margen de protección a los indios. Es cierto que el orden liberal del siglo XIX les quitó esa protección (que por otro lado los condenaba a seguir siendo menores de edad), pero al hacerlo aceleró su incorporación al México más moderno a través del mestizaje. La Revolución Mexicana ahondó esa tendencia étnica y cultural, y corrigió el liberalismo de varias maneras: asumió la vocación tutelar de las Leyes de Indias creando instituciones protectoras, retomó ciertas prácticas de origen prehispánico (el ejido, por ejemplo), revaloró la cultura indígena e intentó -sin demasiados frutos si se quiere, pero de manera genuina- atender y respetar a las comunidades indígenas. Por desgracia, enclaves como Chiapas fueron la excepción: allí no hubo mestizaje, tutela, instituciones de protección, y sólo tardíamente hubo una reforma agraria. Y en muchas zonas del país, aún sin padecer los extremos de racismo y opresión característicos de Chiapas, las comunidades sobrevivieron con inmensa dificultad. Allí siguen. Son 10 millones de personas, el 10% de la población que vive con 10 pesos diarios (un dólar) y merecen, en efecto, un acto de reivindicación social y moral. Pero no todos los pobres de México son indígenas, ni siquiera la mayoría. La deuda es con todos ellos, indígenas y no indígenas. El predominio del enfoque étnico distorsiona la realidad.
2.- Antes de la llegada de los españoles, los indígenas vivían en una Arcadia.La colaboración de los tlaxcaltecas y huejotzincas con los españoles en la Conquista de Tenochtitlán prueba que la Arcadia mexica no era tal, sino un régimen con aspectos sumamente opresivos. Tenía, a no dudarlo, rasgos admirables (que recogieron amorosamente misioneros como Fray Bernardino de Sahagún y han estudiado en nuestro tiempo académicos eminentes como Miguel León Portilla), pero había explotación masiva de la fuerza de trabajo en las obras monumentales y una severidad excesiva en la justicia y la educación. Éstas son verdades consabidas que, sin embargo, se diluyen en los ríos de tinta ideológica que corren en nuestros días. ¿Y qué decir de los sacrificios humanos? Es un tema fundamental del que valdría ocuparse con espíritu sereno y objetivo. Es cierto que las barbaridades de Ahuízotl palidecen frente a los horrores del siglo XX europeo y aun frente a las guerras étnicas de nuestros días. Es verdad también que los mexicas (y en general los pueblos prehispánicos) vivían dentro de una cosmogonía exigente de sangre, pero eso no significa que aquel universo violento y encerrado en sí mismo haya sido una Arcadia.
3.- La cuestión indígena es la prioridad nacional.Es una de las prioridades, pero no la prioridad. Antes del 1 de diciembre de 2000 y a lo largo de la campaña para la presidencia, la cuestión de Chiapas no ocupaba un lugar prominente en la agenda nacional. Las encuestas eran claras: seguridad, ante todo, pobreza, migración, insalubridad... De pronto, el presidente Fox la elevó de escala poniendo en riesgo, según ha dicho, su propia investidura, lo que no es cualquier cosa: nada menos que la primera presidencia plenamente legítima y democrática de México en casi un siglo. ¿Por qué lo hizo? A mi juicio, Fox actuó por un impulso moral. El presidente es un hombre de fuertes convicciones religiosas, y siente de manera sincera el agravio moral a los indios. Si los neozapatistas no leen su actitud en esos términos, si no advierten la diferencia entre Fox y los presidentes del PRI, si subrayan el ímpetu revolucionario sobre la reivindicación ética, si insisten en buscar la utópica redención y desdeñan un arreglo político, entonces no sólo ellos sino Fox perderá también, y con esa doble derrota perderemos todos. Si por el contrario, a partir de esas dos convicciones absolutas y convergentes (las de Fox y los neozapatistas), surge un gran acto de reconciliación nacional, ganaremos todos. En lo personal quisiera ser optimista, pero no puedo serlo tanto: creo que la marcha zapatista tiene un carácter mesiánico y fundamentalista, por lo que no avizoro un acuerdo político. Pienso también que las verdaderas prioridades no tienen mucho que ver con la reivindicación étnica, sino con la urgente mejoría económica y social y el establecimiento de un pleno y moderno Estado de derecho.
4.- México es un país racista.Depende qué se entienda por racismo. En el siglo XX y aún en nuestros días, racismo equivale a muchas cosas, desde el exterminio hasta la discriminación de una raza por otra. Aunque la Conquista fue enormemente cruel, no tuvo motivos ni secuelas propiamente racistas. La muerte colectiva sobrevino después, por las epidemias que trajeron los conquistadores. Desde entonces cabe hablar de discriminación, abuso y opresión, pero no de exterminio. A partir del siglo XVII la sociedad mexicana propendió a la incorporación, mezcla y convergencia étnica. ¿Qué otro país de América ha tenido a un indígena puro en la presidencia? Sólo México con Benito Juárez (y con Porfirio Díaz, que en buena medida lo era). Perú está a punto de tenerlo siglo y medio después: Alejandro Toledo. No hay duda de que en Chiapas (como en la Tarahumara, Nayarit, Yucatán y muchos otros enclaves mexicanos, incluido el Distrito Federal) los indios sufren hasta el día de hoy un trato discriminatorio, pero los europeos o norteamericanos que se dan baños de pureza con 'el racismo mexicano' dan pena: el racismo fue la hoguera de Europa y sigue siendo un factor que desgarra el tejido social norteamericano. El problema de México no es principalmente racial, sino social, político y económico.
5.- Todo en Chiapas es México.No todo. Mientras el resto del país, sobre todo en su Altiplano, siguió la pauta de la convergencia étnica y cultural llamada mestizaje, la antigua zona maya vivió una pauta de apartheid en los hechos. No es casual que esa zona haya sido el escenario de sucesivas guerras de castas desde el siglo XVI. El lenguaje es otra prueba de esa excepcionalidad. En Chiapas se siguen usando con carácter despectivo palabras como mestizo, caxclán, ladino e indio. En el resto de México (salvo excepciones, claro está) las palabras cargadas de odio o asco étnico habían caído en desuso, hasta la reciente y ominosa aparición de términos como naco (derivación de totonaco, obviamente), pero incluso en ese caso el desprecio que denota es más social que racial. El milagro de México fue el mestizaje, el cual, si bien no estuvo exento de aspectos coercitivos, constituyó un tránsito de la cultura indígena hacia la occidental (que a su vez se enriqueció con elementos indígenas). Extrapolar el caso chiapaneco a México ha sido el expediente ideológico-mediático de Marcos, para enmascarar la orfandad ideológica de la izquierda (y cancelar el proceso de autocrítica que tanto le exigió Octavio Paz), pero no se sostiene demasiado como argumento histórico. Otra cosa es la pobreza: en el Distrito Federal viven dos millones de indígenas en condición de aguda marginalidad, muchos de ellos (o sus esposas e hijos) mendigando en las calles: ¿reclaman autonomía étnica y redención histórica, o una oferta económica inmediata y pertinente (como la que Fox, en una agencia especial, ha propuesto) que alivie su dramática situación? 6.- Las comunidades indígenas autónomas son viables.Durante el Virreinato, miles de comunidades indígenas sobrevivieron en una alta proporción, protegidas por la Corona, dotadas de tribunales especiales, separadas de las villas españolas. De ellas salían muchos indígenas -mujeres y hombres- hacia las villas españolas, las haciendas, minas u obrajes, no porque fueran un paraíso, sino porque así evitaban la opresión interna del cacique, el cura y el alcalde. El tributo y el servicio personal eran dos aspectos de un sometimiento general que volvían inviable su situación. ¿Cuántos se fueron y cuántos se quedaron? Quizá sea imposible saberlo, pero la existencia misma del México mestizo prueba que ese movimiento de escape -forzado si se quiere- fue multitudinario y permanente. Con respecto a la condición de los que se quedaron, hay un testimonio histórico fundamental. Lo concibió hace dos siglos Manuel Abad y Queipo, el célebre obispo de Michoacán, hombre que instruyó a Humboldt en su viaje por el reino de Nueva España: muchas de las leyes protectoras y la segregación de los indios -escribió- no eran sino 'armas que jamás han servido para proteger a aquellos a cuya defensa se destinaban'. ¿Conviene volver a esa situación de excepcionalidad? Sí y no. Es justo y necesario asegurar sus derechos autonómicos en lo que respecta a la conservación de sus lenguas, a la preservación de sus costumbres y sus culturas, a su libertad política interna (siempre y cuando no atropelle los derechos individuales de sus propias minorías). Pero también es necesario propiciar su apertura al mundo exterior. La clave está en la democracia: que la permanencia (o no) en la comunidad sea libre, igual que el derecho a expresarse y disentir.
7.- Las comunidades indígenas autónomas son compatibles con el orden republicano y federal y la soberanía nacional.Es probable que la concesión constitucional de autonomía a los pueblos llevara, en la práctica, a conflictos de jurisdicción territorial y dominio primigenio sobre los recursos del subsuelo. En Chiapas el subsuelo es riquísimo y es cardinal la generación de energía. Es a todas luces injusto que en Chiapas, donde se genera buena parte de la energía del país, las comunidades carezcan de luz, pero la vía de compensarlas no pasa por el precepto constitucional de dominio, sino por una eficaz reivindicación económica y social, tal como la ha propuesto el régimen federal en apoyo del estatal. En todo caso, la célula fundamental debe seguir siendo el municipio. Una solución: hacer coincidir en las zonas indígenas el mapa comunitario con el municipal, como ocurre con gran éxito en Oaxaca.
8.- Los usos y costumbres son compatibles con la democracia, las libertades y las garantías individuales.Marcos mismo ha aceptado en público que muchos de los 'usos y costumbres' atentan directamente contra los derechos individuales elementales de las minorías internas en las comunidades indígenas, y a veces hasta de las mayorías (por ejemplo las mujeres). Si las comunidades reclaman de las mayorías mexicanas un respeto irrestricto a su libertad de expresión, manifestación, tránsito y residencia, las comunidades indígenas -en buena lógica- deben asumir lo mismo para su régimen interno: no segregar ni expulsar al disidente, al diferente (como hacen a menudo), sino asegurarle un espacio de expresión o una salida digna.
9.- EL EZLN es el único interlocutor de las comunidades indígenas con el Gobierno.Al margen de su indudable popularidad entre cientos de miles de personas, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional no puede arrogarse la representatividad de 10 millones de indígenas (mucho menos de 40 millones de pobres). El atractivo mesiánico y el genio mediático de su líder no es argumento suficiente. Tampoco el recurso a la violencia (real o latente) o la deuda histórica con los indígenas . En una democracia (y México venturosamente lo es, desde el 2 de julio pasado), la representatividad no se gana con balas, procesiones mesiánicas o discursos intergalácticos: se gana con votos.http://www.elpais.es


LA JORNADA, Jueves 8 marzo 2001Por temor, en EU hay poca difusión de la marcha, señalaBuscan cúpulas evitar influencia mundial del zapatismo: ChomskyCambiaría el curso de la historia si logra vincularse a otros movimientos, advierte el intelectual estadunidenseJIM CASON Y DAVID BROOKS CORRESPONSALES

Washington, 7 de marzo. El zapatismo es uno de los movimientos populares contra el neoliberalismo más importantes del mundo, y si logra vincularse con otros grupos sociales a nivel internacional "podrá cambiar el curso de la historia contemporánea", consideró el intelectual estadunidense Noam Chomsky. En vísperas de la llegada de la caravana del EZLN a la ciudad de México, Chomsky afirmó en entrevista con La Jornada que "este es uno de los movimientos populares más importantes que se han desarrollado por todo el mundo durante lo que, esencialmente, ha sido el periodo neoliberal". A lo largo de ese tiempo, señala, comenzaron a surgir expresiones sociales que incluyen a los zapatistas en México, los Sin tierra de Brasil y los movimientos campesinos de India, y también la creciente oposición popular a la globalización empresarial que se ha expresado en el Norte, y que se evidenció en Seattle y otros lugares del mundo industrializado. "Todo es una respuesta, desde varios frentes, esencialmente a la misma cosa: un arreglo de políticas sociales y económicas que fueron conscientemente instituidas desde los 70 y que han reducido drásticamente las tasas de crecimiento por todo el mundo, han llevado al estancamiento o disminución de salarios e ingresos para la mayoría de los trabajadores", agregó el profesor del Massachussets Institute of Technology. "Ha habido un crecimiento, claro, pero ha sido muy concentrado en sectores restringidos". El reconocido catedrático de lingüística, considerado uno de los intelectuales más importantes del mundo, dijo que el zapatismo, su marcha a la ciudad de México y los vínculos que se están forjando internacionalmente entre estos movimientos son actos "esperanzadores". "La cosa más importante sería si estos diversos movimientos dispersos por todo el mundo logran construir vínculos de solidaridad y apoyo", señaló Chomsky. "Si es posible que se vinculen, y si logran apoyarse entre sí, podrán cambiar el curso de la historia contemporánea". Es este potencial de solidaridad y apoyo mutuo lo que espanta a las cúpulas en Estados Unidos y otros países, indicó. "El mundo empresarial y político está intentando hacer todo para evitar que eso suceda". Como ejemplo señaló la reducida cobertura de la marcha zapatista que han hecho los medios masivos de comunicación en Estados Unidos; esto, dijo, es una decisión consciente para evitar el desarrollo de estos vínculos. "Les gusta caracterizar a estos movimientos como ONG marginales enloquecidas, pero saben muy bien que eso no es verdad", comentó. Son los movimientos sociales que no participan en los canales institucionales de la política -llamados extraparlamentarios- los que generan los cambios políticos, subrayó. Por ejemplo, indicó, si se logra la aprobación y aplicación de los acuerdos de San Andrés dentro del circuito parlamentario, será el resultado de una lucha social que promovió este cambio desde fuera de ese circuito político institucional.EZLN, clave porque lucha por una democracia efectiva Movimientos como el zapatista son clave en la coyuntura actual precisamente porque luchan por una democracia efectiva, ya que el marco neoliberal permite sólo una democracia electoral formal. "El marco neoliberal entero, después de todo, está diseñado para minar la democracia", sostuvo. "Uno puede ver esto de forma dramática en América Latina durante los últimos 20 años. Puede tener, ciertamente, una democracia formal. Eso es, uno puede permitir a la gente acudir a las urnas y seleccionar a uno u otro representantes del mundo empresarial. Eso es posible. Pero qué tanta democracia efectiva existe en verdad, es otro asunto". Señaló que las encuestas demuestran que "la gente está más y más desilusionada con la democracia, aunque no se opone a ella". Y existe un nombre para este tipo de sistema político formal en la literatura de las ciencias políticas, apuntó el intelectual estadunidense: "se llama policracia; allí se le asigna al público el papel de espectador, no de participante. Su función en un sistema democrático formal es presentarse de vez en cuando, marcar una boleta -lo que en la práctica es seleccionar entre sectores de las clases ricas privilegiadas- y regresar a casa". Un ejemplo de la policracia, explica Chomsky, se produce en Estados Unidos. "Esa es la manera en que se construyó el sistema constitucional estadunidense". La Constitución original otorgó el sufragio sólo a los dueños de propiedad, y Chomsky señala que uno de los redactores del documento, y también uno de los "padres" de la nación, James Madison, declaró que la intención de este marco legal para el nuevo país era "proteger de la mayoría a la minoría opulenta". Desde entonces, los ciudadanos comunes, los negros y las mujeres han ganado el derecho al voto, pero Chomsky señala que sólo "como resultado de la lucha popular". Hoy, la desilusión con la democracia formal que se expresa en América Latina también se registra en Estados Unidos. "En las últimas elecciones se realizaron encuestas muy cuidadosas porque el empresariado deseaba saber lo que estaba pensando el pueblo", refirió Chomsky. "Fue notable: 70 por ciento de la población no considera que se celebró una elección. Percibió esto como algo totalmente ajeno a ellos, un juego de gente rica, candidatos seleccionados por la industria de relaciones públicas que carecen de toda credibilidad". Como resultado, dijo, la gente no votó o decidió emitir un sufragio no sobre los temas, sino sobre las personalidades de los candidatos. Por eso, reiteró Chomsky, estos movimientos, tanto en el Sur como el de los zapatistas, así como sus expresiones en el norte del planeta, son " muy esperanzadores".